Extraño las
noches justas para mi piel
Aquellas en que
no debía portar abrigo
Y el viento me
susurraba cumplidos y me acariciaba con sus dedos el cabello
Noches en las que
era hermosa, tanto como para encantar ojos.
Noches plenas de
estrellas y de ancianos
Ancianos saliendo
de casas derruidas y hermosas o guareciéndose de la lluvia a media noche bajo el
toldo de un taller.
Un anciano, su
perro ciego y su gato…viejos
y sin pelo como
el dueño. Pero alegres,
el perro batiendo
su cola y el gato enamorado.
El perro diciendo
cosas como: “vamos, vamos. ¡Ya!. ¡Yaaaaaaaaaaaaa!,
yo quiero ir a donde fuimos ayer día” y el anciano respondiendo con toda su
danza de anciano, pero respondiendo sobre todo con su mirada, con la forma de
guiar a su amigo perro.
Este anciano con
su casa, con su hogar cayendo de a pocos, en la que un gusano que se bate
dentro de un pórtico provoca un derrumbe de un pedazo de borde ya arenoso, su
casa plagada de grietas, con una viga transversal de columna en la fachada, una
casa que producía temor, de la que se alejaba la gente por si las “moscas”,
para no terminar como un insecto al que un humano le posa su pie de cualquier
manera y…Taquéte. Nos perdimos de la historia sin saberse como.
Pues ahora aquí
con esta música, por un gato que no existe, por los gatos que he dejado de
escuchar…ahora, aquí.
Extraño esa calle
por la que subía y bajaba, aquella calle con tantas historias, sudores,
lluvias, viajes, milagros, sorpresas,
con mi abuela
saltando ligeramente como una niña…
una calle que podría
no ser la más lujosa (cosa que me hastía y me parece fría),
una calle que podría
no poseer las viviendas con la mejor arquitectura, es más, una calle sin árboles
y con muy pocas flores, solo podía escucharse el rumor de los árboles a través
de los muros y sentir su liviandad y peso en medio del pecho. Aunque había uno
que se dejaba ver a través de una reja, uno con tapiz de piedras anónimas y
huminicas, piedras que no sé de donde salen, piedras que son todas iguales o así
parecen, con el mismo color y formas tan comunes entre este tipo de piedras que
no sé si son piedras.
Encerrados como quién encierra a un anciano senil
en una casa, y tras rejas