domingo, 12 de enero de 2014

Una calle

Extraño las noches justas para mi piel
Aquellas en que no debía portar abrigo
Y el viento me susurraba cumplidos y me acariciaba con sus dedos el cabello

Noches en las que era hermosa, tanto como para encantar ojos.

Noches plenas de estrellas  y de ancianos
Ancianos saliendo de casas derruidas y hermosas o guareciéndose de la lluvia a media noche bajo el toldo de un taller.

Un anciano, su perro ciego y su gato…viejos
y sin pelo como el dueño. Pero alegres,
el perro batiendo su cola y el gato enamorado.
El perro diciendo cosas como: “vamos, vamos. ¡Ya!.  ¡Yaaaaaaaaaaaaa!, yo quiero ir a donde fuimos ayer día” y el anciano respondiendo con toda su danza de anciano, pero respondiendo sobre todo con su mirada, con la forma de guiar a su amigo perro.

Este anciano con su casa, con su hogar cayendo de a pocos, en la que un gusano que se bate dentro de un pórtico provoca un derrumbe de un pedazo de borde ya arenoso, su casa plagada de grietas, con una viga transversal de columna en la fachada, una casa que producía temor, de la que se alejaba la gente por si las “moscas”, para no terminar como un insecto al que un humano le posa su pie de cualquier manera y…Taquéte. Nos perdimos de la historia sin saberse como.

Pues ahora aquí con esta música, por un gato que no existe, por los gatos que he dejado de escuchar…ahora, aquí.
Extraño esa calle por la que subía y bajaba, aquella calle con tantas historias, sudores, lluvias, viajes, milagros, sorpresas,
con mi abuela saltando ligeramente como una niña…
una calle que podría no ser la más lujosa (cosa que me hastía y me parece fría),
una calle que podría no poseer las viviendas con la mejor arquitectura, es más, una calle sin árboles y con muy pocas flores, solo podía escucharse el rumor de los árboles a través de los muros y sentir su liviandad y peso en medio del pecho. Aunque había uno que se dejaba ver a través de una reja, uno con tapiz de piedras anónimas y huminicas, piedras que no sé de donde salen, piedras que son todas iguales o así parecen, con el mismo color y formas tan comunes entre este tipo de piedras que no sé si son piedras.

 Encerrados como quién encierra a un anciano senil en una casa, y tras rejas




viernes, 10 de enero de 2014

A causar interferencia en este mundo de apariencia, en el que pocos se detienen a doparse con susurros, donde prima lo efîmero y se escupe a lo sublime. Alienados como estamos, dispersos como vivimos; no dejemos pasar el brillo del misterio. El poder del mundo que nos clama de las maneras mâs sutiles y hermosas. Hasta en las noches en los pozos que tenemos a veces por guarida nos llegan las caricias de la vida.

martes, 7 de enero de 2014

***



Porque al final todo es un juego y todos estamos apostándole a caballos  que pueden recular, torcerse o tocarse en los extremos. Todos podemos ir perdiendo en este mundo del reverso en el que hoy tú eres… y mañana puedes estar preso. Nuestras mareas, marejadas de fuerzas, no las entendemos. Tú debes llevarte al límite, pedirte siempre un salto cada vez más horrendo y alto. Con cada renacimiento verás como irán germinando cosas por dentro. Tu selvita puede irse comiendo mundos, mientras tu le recoges trofeos. Tus obsesiones van creciendo, así como tus adentros cada vez más espesos, más visitados y asolados, cada vez más inusitados e inhumados desde adentro. Con cada renacimiento vas a ir viendo como vas creciendo, vas a ir tomando fuerza, como una montaña de estiércol, SIEMPRE CRECIENDO POR DENTRO. Tus transformaciones te harán diverso, tus caídas serán tus misterios, en este mundo del reverso, en el que todos estamos pres@s, cada vez creciendo más por dentro, juntando estiércol en este mundo del reverso, cada vez más por dentro, cada vez más adentro, en este mundo del reverso, en donde todo está deshecho y tu eres el centro. Tu universo va creciendo y tu apetito será tu impulso en este mundo del reverso, en el que tu presa huye si no te muestras por dentro, no importa tu furia. Siempre habrá alguien que te quiera Sileno. Porque en este mundo del reverso donde somos todos somos feos y estamos creciendo por dentro, no sabes que te depara otro adentro en este mundo que no tiene tiempo, en este mundo del reverso que te clama a ti por dentro y te pide más obreros que no tienen ni atrás, ni adelante, porque es el mundo del reverso, no importa que sean ovejas. No te pierdas en palabras, busca solo el misterio y lo que entra en sintonía con tu centro, un centro que no habla, sino que va creciendo. Busca solo el misterio. Devora a tu padre y mátalo primero si puedes, porque en este mundo del tormento nadie sabe para quién trabaja y tú podrías ser un infierno. Los palacios  desmantelados sin obreros se van perdiendo, tus pares te rugen por otros encuentros, ellos te señalan cuando tu no los llamas y te estas buscando por dentro. Los más grandes están repartiendo misterios, forjando alumbramientos en los conventos, escuchando siempre al viento y jugando con los engendros, porque cada vez los van haciendo, caldeándose ell@s también por dentro, alimentándose de los jóvenes que tienen cada vez más alumbramientos, porque en este mundo del reverso están los que juegan en muchos bandos y los más camaleónicos son los que se mueven en todos los mundos sin importarles sus adentros, son deslizadores que se tienen en todo momento y que siempre pueden iniciar juegos en este mundo del Misterio, porque todo es un develamiento del Misterio que todos llevamos por dentro. Nuestros palacios chicos tienen moradas en otros cielos, por eso sigue recogiendo tu estiércol, porque en este mundo del enredo, el que más caga siempre ayuda al resto, en este mundo del Misterio, siempre hay develamientos, las grietas y los huecos tienen sus Misterios y desde las puntas de las torres te claman los hechiceros que te invocan con sus juegos.